Tipos de estrés

El estrés y el dolor crónico

El estrés crónico mantiene elevado el cortisol, la hormona que en dosis puntuales te protege pero que, sostenida en el tiempo, vuelve la inflamación sistémica y frena la reparación del colágeno. Con el tiempo, el sistema nervioso queda «secuestrado» en modo de alerta y aprende a enviar señales de dolor con más facilidad y a frenarlas con menos.

¿Cómo pasa el cortisol de protector a agresor?

Tres consecuencias de mantenerlo elevado demasiado tiempo.

Resistencia al cortisol

Tus células dejan de responder y la inflamación se vuelve sistémica.

Degradación de tejidos

El cortisol alto impide la reparación del colágeno.

Agotamiento de la glándula

Sin recursos ya para gestionar el estrés del propio dolor.

¿Qué diferencia hay entre el modo simpático y el parasimpático?

El paciente con dolor crónico suele quedar secuestrado en modo simpático: su cuerpo nunca llega a entrar en reparación.

Modo simpático (lucha o huida)

Dilata las pupilas, acelera el corazón y tensa los músculos.

Modo parasimpático (reparación y descanso)

Es el único modo en el que el cuerpo puede sanar.

¿Qué es la sensibilización central?

El estrés «entrena» a tus neuronas para enviar señales de dolor con más eficiencia y para frenarlas con menos. Estímulos normales -un roce, un cambio de temperatura- empiezan a percibirse como agresiones.

El objetivo

Recuperar la variabilidad

Nuestro éxito no depende de eliminar el estrés -es imposible-, sino de que tu cuerpo recupere la capacidad de volver al modo reparación tras un evento estresante. Un sistema nervioso flexible es un sistema que no cronifica el dolor.

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Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre estrés y dolor crónico

¿Por qué el cortisol alto es malo si en principio me protege?

Porque en dosis puntuales el cortisol te protege, pero mantenido en el tiempo hace que tus células dejen de responder a él, vuelve la inflamación sistémica y frena la reparación del colágeno. Con el tiempo, la glándula que lo produce también se agota.

¿Qué es el modo simpático y el parasimpático?

El modo simpático -lucha o huida- dilata las pupilas, acelera el corazón y tensa los músculos; el parasimpático -reparación y descanso- es el único en el que el cuerpo puede sanar. Una persona con dolor crónico suele quedar secuestrada en modo simpático, sin llegar nunca a la fase de reparación.

¿Qué es la sensibilización central?

Es el proceso por el que el estrés «entrena» a tus neuronas para enviar señales de dolor con más facilidad y para frenarlas con menos eficacia. Así, estímulos normales -un roce, un cambio de temperatura- empiezan a percibirse como agresiones.

¿Hay que eliminar el estrés por completo?

No, y además es imposible. El objetivo es que tu sistema nervioso recupere la capacidad de volver al modo de reparación después de un evento estresante, no vivir sin estrés.

¿Puede el estrés mantener el dolor aunque el tejido ya haya curado?

Sí. Si el sistema nervioso queda sensibilizado, puede seguir enviando señales de dolor aunque el daño original ya no exista. Por eso trabajar la flexibilidad del sistema nervioso es parte del tratamiento, no solo el tejido.